Trabajadores del Parque Arqueológico de Pompeya (Nápoles, Italia) descubrieron los esqueletos de dos équidos (caballos) en una habitación contigua al horno de una antigua panadería. El hallazgo revela detalles conmovedores e inéditos sobre los últimos momentos de la ciudad durante la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.
Según la publicación de e-Journal degli Scavi di Pompei, los esqueletos fueron localizados en una estancia estrecha adyacente al horno de la conocida Insula de los Castos Amantes, un complejo que albergaba una de las panaderías comerciales de la extinta urbe romana.
A diferencia de la mayoría de las víctimas de Pompeya, que murieron debido a los flujos piroclásticos o la asfixia por gases tóxicos, los análisis preliminares indican que estos animales fueron sepultados vivos.

El peso del material volcánico acumulado sobre el tejado provocó el colapso estructural del piso superior, el cual se desplomó directamente sobre los caballos, atrapándolos sin escapatoria.
Durante las labores de excavación, los investigadores descubrieron que los animales aún portaban elementos de su equipamiento, consistentes en arneses de hierro y collares ornamentados con cuentas de vidrio policromado.
¿Por qué murieron esos caballos en ese sector de Pompeya?
La presencia de los arneses ha llevado a los expertos a plantear dos escenarios principales sobre qué hacían los animales en ese lugar durante las primeras horas de la erupción:
– Labores de molienda: Los caballos se encontraban enganchados a las pesadas piedras de molino, operando en las duras condiciones de explotación que caracterizaban a estas «panaderías-prisión» de la época, donde compartían espacio con trabajadores esclavizados.
– Un intento desesperado de escape: Al iniciarse la lluvia de piroclastos, los encargados del lugar aparejaron a los animales a toda prisa con la intención de utilizarlos como medio de transporte para evacuar mercancías o huir de la ciudad, un plan que se vio truncado por el derrumbe del techo.
El hallazgo no solo enriquece el conocimiento sobre la vida económica y animal en el Imperio Romano, sino que vuelve a poner de manifiesto la imprevisibilidad y la violencia de la tragedia que congeló la vida en Pompeya hace casi dos milenios.
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